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La izquierda compite contra sí misma tras el primer debate presidencial

Escrito por: Diego Florez

dflorezc@ceicp.pe

Los politólogos tenemos, al menos, el deber profesional de analizar y proponer una mirada diferente de la “opinología” sobre los hechos políticos relevantes. La primera jornada del debate presidencial constituye uno de esos momentos, especialmente en un contexto como el peruano donde la política importa cada vez menos.

En ese escenario, los debates presidenciales adquieren mayor relevancia porque acercan la discusión política a quienes menos les interesa seguir la presente campaña electoral, entre estos, destacamos dos grupos: los “indecisos” y los “fronterizos”. A diferencia de los primeros, los fronterizos tienen, por ahora, un candidato de su preferencia, pero no están del todo seguros de mantener su apoyo hasta el día de las elecciones. 

De acuerdo con la última encuesta de Ipsos (22MAR26), el 36% de los encuestados señala que votará en blanco, viciado, no precisa su voto o afirma que no votará por ninguno. Esta cifra aumenta conforme disminuye el nivel socioeconómico, por ello, resulta importante evaluar lo que nos deja el último debate.

Se alejaron de la izquierda

En una columna publicada en enero, sostuvimos que Alfonso López Chau y Marisol Pérez Tello contaban con mejores condiciones para crecer hacia la izquierda. No obstante, advertimos que sus probabilidades de alcanzar un lugar en la segunda vuelta dependían directamente de su capacidad de acercarse más a la izquierda.  

A dos semanas de las elecciones, el balance es que ambos prefirieron irse al centro, alejándose de la izquierda. Y, lo que uno pierde, otros lo ganan. Así, desde la izquierda, en el siguiente orden, Roberto Sánchez, Yonhy Lescano, Ronald Atencio y Vladimir Cerrón captan ese electorado y les restan votos, mientras que, desde el centro, Jorge Nieto y, tras el debate, Mesías Guevara (quien podría atraer parte de la simpatía antifujimorista), también compiten por el segmento de centro-izquierda, reduciendo aún más el margen de crecimiento de las candidaturas que pueden irse a la izquierda para ganar. El resultado: muchos para poco espacio.

Muchos para poco espacio

Entre 2021 y 2026, el peso del electorado de izquierda se ha reducido de manera significativa. De acuerdo con la encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (12MAR26), el 25% de los encuestados se ubica en la izquierda, el 34% en el centro y el 41% en la derecha. En contraste, en 2021, el 37% se identificaba con la izquierda, mientras que solo el 26% lo hacía con la derecha. Este cambio evidencia un desplazamiento del electorado peruano hacia la derecha.  

En este contexto, caracterizado por un espacio de izquierda más reducido y una oferta electoral fragmentada, la primera jornada del debate no contribuyó a ordenar la competencia dentro de ese lado político. Dicho de otro modo, los candidatos con potencial de captar el voto de izquierda no priorizaron la diferenciación ni la reducción de sus competidores directos. Por el contrario, concentraron sus ataques en figuras de la derecha como César Acuña, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga, cuyos votantes (indecisos o fronterizos) tienen baja probabilidad de desplazarse hacia la izquierda.

En consecuencia, el principal perjudicado tras el debate ha sido el propio bloque de izquierda. La coexistencia de múltiples candidaturas con capacidad de captar ese electorado incrementa el riesgo de fragmentación y reduce las probabilidades de que alguna logre consolidarse. A dos semanas de la primera vuelta, revertir esta dinámica implicaría una competencia más directa entre candidatos que podrían pelear votos de ese lado. De lo contrario, podría repetirse un escenario similar al de 2016, cuando los votos de la izquierda se dividieron en Gregorio Santos y Verónika Mendoza, lo que generó que solo candidaturas de derecha avanzaran a la segunda vuelta (Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski).

Dos semanas para irse a la izquierda

Que la segunda vuelta electoral tengamos un enfrentamiento entre la derecha con la izquierda o derive en una contienda solo entre candidaturas de derecha dependerá de las acciones que adopte, en estas dos últimas semanas, el bloque de candidaturas con potencial para irse a la izquierda.   

Tras la primera jornada del debate, resulta importante evaluar la estrategia seguida por los candidatos que pueden disputarse ese lado político. Si alguno de ellos aspira a consolidarse como la opción presidenciable, no bastará con confrontar a la derecha, será necesario diferenciarse con claridad de sus competidores más cercanos ubicados hacia la izquierda. En el escenario donde “son muchos para poco espacio”, la moderación simultánea de múltiples candidaturas no suma, por el contrario, limita significativamente sus probabilidades. Por ello, la disputa del electorado de izquierda exige niveles mayores de confrontación.

En esa línea, los desempeños posteriores al debate permiten identificar gestos sobre qué candidaturas podrían ganar ventaja relativa en la pelea por los votos de electores que prefieren opciones de izquierda. Una forma de profundizar esta evaluación es a partir de las actividades de campaña que los propios candidatos han difundido en sus redes sociales.

En un primer grupo, más cercano al centro, se ubica Mesías Guevara, quien, pese a haber generado simpatías en sectores antifujimoristas tras el debate, concentró su agenda en entrevistas en Lima, sin desplazamientos al interior. En una línea similar, aunque con mayor actividad en campo, Yonhy Lescano realizó recorridos en mercados de Surquillo de Lima. Por su parte, Jorge Nieto efectuó una visita urbana a Tacna, limitada al distrito capital y complementada con entrevistas en medios locales capitalinos, evidenciando un débil despliegue territorial.

En contraste, Alfonso López Chau mostró mayor movilidad con su “ruta de la esperanza”, recorriendo Satipo y Pichanaki, pero decidiendo acercándose a Lima en su visita a Huacho.

Finalmente, Ronald Atencio y Roberto Sánchez destacan por una apuesta más decidida por el electorado de izquierda, el primero con su “ruta vencedora”, con recorridos en distritos como Livitaca (Chumbivilcas, Cusco), y el segundo con la denominada “ruta castillista”, con presencia en localidades de Chimbote y distritos de la provincia de Oxapampa de Pasco, priorizando espacios alejados de los centros urbanos mediante recorridos en distritos periféricos y de difícil acceso.

La segunda jornada del debate presidencial será el momento clave para que los candidatos de izquierda marquen distancia entre sí, en ese momento, uno de ellos deberá imponerse y consolidarse como la principal opción dentro de ese espacio político, garantizándonos una segunda vuelta entre la derecha y la izquierda.