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Vizcarra: El iceberg de las reglas a la carta

Escrito por: Diego Florez

dflorezc@ceicp.pe

Tras conocerse la sentencia de cinco meses de prisión preventiva contra Martín Vizcarra, este sorprendió con denunciar la existencia de un “pacto mafioso” cuyo propósito sería adueñarse del país. Para Vizcarra, todo lo que se dirige en su contra obedece a una motivación política, y así se ha encargado de expresarlo desde hace semanas en cada entrevista que ha concedido calificándolo como una “persecución política”.

Estas declaraciones ponen en la agenda el debate sobre el interés, en particular, de un sector de la clase política peruana en excluir a Martín Vizcarra y a cualquier posible candidato presidencial que represente un obstáculo para sus intereses electorales —centrados en mantenerse en el poder— y, en un sentido más amplio, la manipulación de las reglas electorales y el uso político de las instituciones con fines de beneficio electoral.

Sin entrar en los detalles del caso Martín Vizcarra —pues no es el propósito de esta columna defenderlo o criticarlo, ya que, pretendiendo ser justo, para ambas posturas existen argumentos—, propongo, por ello, mirar más allá del hecho concreto y situar el presente análisis en un conjunto de prácticas políticas motivadas por el interés en las próximas Elecciones Generales de 2026.

Los actores políticos, en especial la clase política conformada por los partidos políticos con representación en el Congreso de la República, motivados principalmente por intereses electorales, han manipulado las reglas electorales y utilizado políticamente las instituciones con el propósito de generar condiciones que los favorezcan frente a la maratónica cantidad de organizaciones políticas habilitadas para hacerles frente a sus intereses de mantener sus cuotas de poder el 2026.

Parte I

La base de la contrarreforma electoral

Lo primero fue incentivar la lluvia de organizaciones políticas, base de la podríamos calificar como la contrarreforma electoral al 2026. La Ley N° 31981 (17ENE24), Ley que elimina las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), reduce los costos de participar en las Elecciones Generales 2026 al eliminar el filtro que limitada la presentación de candidaturas. En el presente, todas las organizaciones políticas inscritas tienen la posibilidad de presentar candidatos. Con la referida Ley, los partidos en el Congreso incentivaron que más organizaciones políticas se inscriban con el propósito de generar un “aluvión electoral”, calcularon estratégicamente que en la dispersión del voto estaba la “supervivencia electoral”.

¡Invitaron a todos a la fiesta! Excepto, claro a quienes podían robarles el “show electoral”: Vizcarra y Antauro, quienes concentran casi una cuarta parte del electorado (Vizcarra con un 15% según CPI en mayo del presente año, y Antauro con un 8% a fines de 2024), porcentaje que, en este escenario de fragmentación partidaria podría ser suficiente para disputar la presidencia o conformar una de las principales bancadas parlamentarias. Queda claro que, ambos podrían haber elegido la música para el “baile electoral” de los próximos meses. Sin embargo, al primero, sumado a su situación de encarcelamiento preventivo, el Congreso de la República lo mantiene fuera de la pista con tres inhabilitaciones para ejercer cargos públicos; y al segundo, lo dejaron sin orquesta al declarar ilegal a su partido A.N.T.A.U.R.O.

Parte II

Reglas a la carta

Nadie trabaja para otros. Luego de promover la lluvia de organizaciones políticas, el siguiente paso debía ser “restituir la reelección inmediata para parlamentarios”. Desde el referéndum de 2018, la reelección inmediata de congresistas quedaba prohibida, una restricción que limitaba sus intereses electorales.

Los partidos en el Congreso siendo indiferentes a los resultados del último referéndum donde el 85% de peruanos aprobó la prohibición de la reelección inmediata de congresistas y el 90% rechazaba el retorno a la bicameralidad, pese a ello, el Congreso aprobó la Ley N° 31988 (19MAR24), que restableció la bicameralidad y la reelección inmediata de congresistas, asegurándose más plazas disponibles (60 senadores) y que puedan aprovecharse de los “beneficios electorales” de postular mientras continúan diseñando y ajustando las reglas electorales a su conveniencia.

Para seguir inclinando la cancha, el Congreso presentó la Resolución Legislativa 11306 (23MAY25), que buscaba modificar el reglamento del Congreso y permitir que los congresistas realicen actividades proselitistas durante la semana de representación, durante el último pleno del 14AGO25, la propuesta obtuvo 55 votos a favor, 18 en contra y 4 abstenciones. Para su aprobación se requería mayoría absoluta, es decir, 66 votos. Los resultados no indican que la norma fue rechazada, sino que faltaron congresistas que votaran, por ello, presentaron un recurso de reconsideración de dicha votación, por lo que, por ahora, la norma no será enviada al archivo, solo se pospuso lo que la evidencia indica que terminaran aprobando. 

Hemos analizado algunas “prácticas políticas” impulsadas por los partidos del Congreso, que pese a ciertas diferencias actúan como un bloque, el “bloque de los partidos en el Congreso”. Este bloque manipula las reglas electorales y utiliza las instituciones políticamente con propósitos electorales. En las siguientes columnas desarrollaremos más estas ideas, analizando como los políticos vulneran lo que ellos mismos dicen defender, la democracia, no el día de las elecciones, sino durante todo el proceso electoral. Por ahora, el bloque organiza el 'show electoral', mientras el resto de partidos hace cola afuera, esperando su turno.

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