Escrito por: Julián Ramos H.
El Perú se prepara para un nuevo ciclo electoral, precisamente, las elecciones generales 2026, donde al cierre de fecha límite de inscripción de organizaciones políticas se tiene 43 partidos inscritos y habilitados para participar en esta contienda electoral. Lejos de ser una vitalidad democrática evidencia una fragmentación extrema que agrava la inestabilidad y debilita la gobernabilidad.
La aparición constante de nuevos partidos políticos en nuestro país es un fenómeno que genera debate entre académicos y políticos, debido a sus repercusiones en la estabilidad del sistema democrático y en la representación ciudadana. Esto responde a una combinación de factores estructurales, normativos y sociales que han dado lugar a un sistema político fragmentado e inestable:
1. Reglas de juego electoral (incentivos), donde la legislación electoral establece requisitos relativamente accesibles para la creación de partidos políticos y la participación en procesos electorales. Ejemplos: Se aprobó reformas para eliminar la obligación de presentar firmas físicas, reemplazándolas por firmas digitales. Además, se eliminó las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).
2. Desafección ciudadana o debilidad institucional, donde existe la desconfianza de la clase política por temas de corrupción, grupos parlamentarios altamente volátiles y pocos eficaces, partidos tradicionales que no han logrado consolidarse como organizaciones sólidas y coherentes, lo cual ha favorecido la aparición de outsiders y liderazgos populistas, y organizaciones que funcionan como “vientre de alquiler”.
3. “Calidad” de la oferta electoral.

En medio de esta competitividad electoral y volatilidad de nuestro sistema de partidos, surge la figura de las alianzas electorales[1] como una posibilidad de evitar un escenario de fragmentación electoral nunca antes visto. En teoría, tal estrategia podría consolidar fuerzas políticas con afinidades programáticas y evitar la dispersión del voto. Sin embargo, en la práctica, estas alianzas responden a cálculos electorales.
Definitivamente, las elecciones generales 2026 marcará un hito histórico en la tradición constitucional y en la oferta numerosa de organizaciones políticas y sus candidaturas para estos comicios electorales.
[1] 2 de agosto del 2025, fecha límite para que las alianzas electorales completen su inscripción ante la Dirección Nacional de Registro de Organizaciones Políticas (DNROP).
