GRUPO CEICP

No quedaba de otra que subirse al paro

La oportunidad política en el paro de transporte del 06OCT25

Escrito por: Diego Florez

dflorezc@ceicp.pe

Las protestas del 2 y 6 de octubre del presente año tuvieron aspectos en común. Ambas tuvieron el mismo propósito como medida de protesta, paralizar el servicio de transporte, estuvieron dirigidas a los mismos participantes (los transportistas de Lima y Callao) y tuvieron como principal motivación denunciar el incremento de casos de extorsión, cobro de cupos y asesinatos de transportistas. Sin embargo, los resultados fueron visiblemente diferentes.

¿Qué explica esa diferencia? El uso de la “oportunidad política” de los actores convocantes parece acercarnos a una respuesta para entender por qué el paro del 6 de octubre, convocado en menos de 24 horas, tuvo mayor impacto que la paralización del transporte del 2 de octubre, anunciada con días de anticipación y que, por ello, se estima que ofrecería mejores condiciones para sumar apoyos y organizar los recursos necesarios para lograr mejores resultados durante la protesta.

Los resultados de ambas protestas nos permiten resumir que, a diferencia de la del 2 de octubre, la protesta del 6 de octubre se caracterizó por la paralización del servicio de transporte público en Lima y Callao. Asimismo, se registraron bloqueos en diversas vías de Lima Metropolitana, destacando la innovación en los repertorios de protesta mediante el apagado de motores en cruces y avenidas de la ciudad.

Para la teoría de la oportunidad política, las “oportunidades políticas” constituyen aquellos contextos o momentos propicios que facilitan la acción colectiva. En este caso, el dirigente Martín Ojeda actuó como un actor que supo identificar el momento político oportuno que favorecía la convocatoria a una paralización del servicio de transporte público.

En la última semana de setiembre, los transportistas de San Juan de Lurigancho paralizaron el servicio de transporte por cuenta propia, al margen de la posición de sus gremios. Pese a ello, decidieron no participar del paro de transporte del 2 de octubre, para evitar ser vinculados con presuntos “intereses políticos”, el propio Martín Ojeda, director de la Cámara Internacional del Transporte, calificó dicha protesta como “política” y anunció que las empresas vinculadas a su gremio no participarían, exhortando además a los transportistas a hacer lo mismo. Esta posición generó malestar, tanto dentro como fuera de los gremios de transporte.

A ese malestar con los dirigentes del transporte, se sumó un nuevo asesinato ocurrido el 4 de octubre en San Juan de Miraflores, generando entre los transportistas la necesidad de actuar inmediatamente. Es este el contexto que consideramos como el “momento oportuno”, pues existía el riesgo de que se generalice protestas de transportistas sin dirigentes. Ante ello, Martín Ojeda leyó adecuadamente el escenario y convocó, en menos de 24 horas, a un paro de transporte, aprovechando la oportunidad política para fortalecer su legitimidad como dirigente transportista.

La oportunidad política que acompañó la convocatoria al paro del 6 de octubre permitió superar los costos de la protesta que no habían sido superados en el paro del 2 de octubre. Durante la convocatoria al paro del 2 de octubre, las denuncias de una posible politización de la protesta (entre ellas las formuladas por Martín Ojeda) afectaron la participación, pues varios transportistas decidieron no sumarse al considerar que la medida podría responder a intereses políticos de la Asociación Nacional de Integración de Transportistas (ANITRA), la Asociación Nacional de Conductores y la Coordinadora de Empresas de Transporte Urbano de Lima y Callao, gremios convocantes al paro del 2 de octubre.

Al concluir la protesta del 6 de octubre, el principal beneficiado fue Martín Ojeda, quien supo capitalizar la oportunidad política generada tras las denuncias de politización del paro del 2 de octubre y el malestar generalizado entre los transportistas. Durante el desarrollo del paro, Ojeda advirtió que el paro podría prolongarse por 48 horas con ello logró que el Ejecutivo lo convoque a una reunión en la que participaron ministros de Estado.

Ojeda se acercó estratégicamente a la politización de la protesta, la misma que denunció en convocatorias anteriores. No debe entenderse a la politización de la protesta solo como intereses electorales, sino a la vinculación de la protesta con la política mediante la oportunidad que ofrece el contexto como incentivo para generar una mayor convocatoria.

Este aspecto resulta clave para comprender por qué, pese al incremento de casos de extorsión, cobro de cupos y asesinatos a transportistas, determinadas protestas de transportistas logran mejores resultados que otras convocatorias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *